Pobre de Mí
Dios, perdoname te pido
porque me encuentro perdido,
y lo peor que ha sido
que conociendote te olvido
Ingrato es el que no sabe
que de tu existencia desconoce
Más ingrato es el que te conoce
y se pierde de tu goce
pero muy grato sera
que vuelva a la vida
y no me pierda ni un diá
de tu gracia perdida
Dios de los cielos celestes
de la tierra y de los mares
de los demonios y angeles
ser del ente finito eres
de las cosas terrenales
te pido que me cures
y de otros peores males
que son igual de infernales
AQUI YAZ NA NEGRA TERRA
MOITO CONTRA SUA VOLUNTADE
O VISORREY DA FILOSOFIA GRECA
SOCRATES SOCRATIDES
DEUS LLE DEA LA PAIX
NO OUTRO MUNDO
XA QUE NESTE NON POUDO
Jeronimo del Rey
"Ando como Juan Barrientos, fundido pero contento"
El 24 de abril se conmemora el nacimiento de un gran hombre para la historia universal, su nombre, José Antonio Primo de Rivera, un mártir no solo de España sino que también de la Cristiandad, de esa nueva milicia católica que volvió a surgir en la madre patria, cuna de mártires y santos en tiempos de antaño, de esos soldados de Cristo que se levantaron con justeza ante la opresión del materialismo marxista, de su doctrina laicista, en otra palabras de la doctrina que atentaba contra los valores cristianos y eternos que fueron parte de esa gran nación.
Nacimiento no solo de un gran héroe sino que también de una esperanza, de una necesitad de hombres capaces de servir a Dios y a su Patria (que es Don del Altísimo), y por consiguiente a su pueblo, un nacimiento que significo a su vez un renacimiento de esa nación y de su santa religión, un renacer de su tradición histórica.
Para José Antonio, el hombre es portador de valores eternos que llevamos los hombres al reconocernos hijos de Dios, valores por los que es preciso dar la vida, como el lo hizo, valores que llevaron al una País a enfrentarse en una autentica cruzada.
Por eso a 103 años de su nacimiento, herederos de su pensamiento, de su tradición hispánica, de su religión Católica, única, santa y verdadera, reafirmamos ante la presencia de José Antonio, que nos mira desde un lucero, que día a día, hora a hora, no descansaremos hasta que nuestra patria logre su unidad de destino en lo universal, hasta que logre que los hombres se reconozcan ante el materialismo de nuestros días, como portadores de valores inmutables, por consiguiente, que nuestros hermanos vuelvan su mirada a Dios y a su Santa Iglesia, y que la patria sea restaurada en Cristo nuestro Señor, Rey del Universo y en su santa madre la Santísima Virgen María.
José Antonio Primo de Rivera, Presente!!
Viva Cristo Rey!!